En la otra parte de la mesa Sebas enseñaba a preparar un bajo de línea decente para un mosquero.
Finalmente para terminar de "entrenar" de cara a la temporada los amables monitores de las aulas nos dejaron prácticar en la balsa dedicada a tal efecto, un grupo de simpáticas truchas iris hizo las delicias de los allí presentes, las truchas se dejarón engañar por los montajes que minutos antes habíamos realizado, unos se hincharon mas que otros y a alguno hubo que despegarle de la charca.
Después de esta agradable mañana algunos fueron a comer, yo no me pude quedar a seguro una agradable mesa y sobremesa.